“Jesus está con nosotros todos los días”.

JESÚS ESTÁ CON NOSOTROS TODOS LOS DÍAS.
Cuando leo pasajes como:
Mateo 28:20
Y he aquí, yo estaré con vosotros hasta el fin del mundo.
O en el Antiguo Pacto:
Josué 1:9 Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas.
Esos pasajes me hablan de la grandeza de Dios, me ofrecen seguridad ante cada situación que pasó por la vida, y hoy, después de tanto tiempo de espera y sufrimiento producto de la Pandemia COVID-19, también siento con pasajes como estos que Dios me conforta y me sostiene en cualquier situación. Sus palabras llenas de amor hacen que mi espíritu se Levante, y por más débil que me sienta, recobro fuerzas extraordinarias para enfrentar un nuevo día.
Jesús sabía que solo no podría vencer ninguna situación que enfrentara, porque Él como hombre vivió mi dolor.
Hermanos, amigos, las promesas del Señor se mantienen para siempre, dándonos una esperanza de vida al dejarnos el Espíritu Santo a los que hemos creído en Él, el cual nos acompaña hasta el final de nuestros días.
Jesús está con nosotros, nunca se apartará, guardará cada instante de nuestras vidas. La Palabra de Dios es Su misma voz hablando a cada uno de nosotros, la cual jamás se callará, para que entendamos que Él nunca nos abandonará.
Dios les bendiga abundantemente.

“La limpieza”

LA LIMPIEZA

Conservar la limpieza de nuestra vida no es algo que podamos hacer con facilidad; y si confiamos sólo en nuestras propias fuerzas, es más complicado. Tomamos la decisión de abandonar las malas costumbres y a los poco días caemos con la misma piedra. Mantener libre nuestra mente y corazon de malos pensamientos y sentimientos, no es algo de auto-castigos o auto-disciplina.
Lo primero que debemos reconocer es que nosotros no podemos solos. Todo aquello que hemos adquirido durante tanto tiempo: hábitos, costumbres, mañas, defectos de fábrica, por así decirlo; no es algo que nuestras fuerzas puedan derribar.
La gran pregunta es ¿cómo hago para limpiar mi vida?, Dios dice en su palabra que solo es posible a través de Jesús y de Su sangre. Sólo Él con su poder puede limpiarnos y reparar los “defectos de fábrica”, como el maltrato que sufrimos en nuestra niñez.
Con nuestras propias fuerzas nunca lo lograremos, ¡No luchemos más!. Si permitimos que pase el tiempo y no buscamos una solución jamás sabremos como arrancar el problema de su raíz.

1 de Tesalonicenses 5:23. “El mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo”

Mateo 5:8. “Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios”

Aprovecha éste tiempo de aislamiento para acometer en tu vida una buena limpieza.
Dios les bendiga abundantemente.

“No te canses de orar”

NO TE CANSES DE ORAR.

¿Cuántas veces hemos perdido bendiciones y repuestas de Dios a nuestra vida, ministerio, familia e iglesia porque bajamos la guardia y dejamos de orar?
Pero es en los momentos más difíciles, como estos que estamos pasando, donde te decimos: no bajes la guardia, levántate en oración, es hora de perseverar, es tiempo de orar hasta que los cielos se abran y desciendan las respuestas de Dios como lluvia de bendiciones a nuestra tierra.
La Palabra de Dios dice:
Santiago 5:17 Elías era hombre sujeto a pasiones semejantes a las nuestras, y oró fervientemente para que no lloviese, y no llovió sobre la tierra por tres años y seis meses.
Santiago 5:18 Y otra vez oró, y el cielo dio lluvia, y la tierra produjo su fruto.
Dios premia únicamente a aquellos que persevéran en la búsqueda y devoción a pesar de que no se vea de inmediato la respuesta, a pesar de que parezca que las cosas no mejoran. Dios manifiesta Su favor sobre aquellos que no nos damos por vencidos, sino que peleamos hasta salir vencedores.
También el Señor nos dice en Su Palabra:
2º de Crónicas 7:14 Si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra.
Hermanos, es tiempo de orar, de levantar los brazos, no de bajar la guardia, de ser perseverantes en la búsqueda de Dios… A su tiempo veremos que se abrirán los cielos y recibiremos Bendiciones incalculables.
La Biblia dice:
Habacuc 2:3 Aunque la visión tardará aún por un tiempo, mas se apresura hacia el fin, y no mentirá; aunque tardare, espéralo, porque sin duda vendrá, no tardará.
¡No te canses de orar!
Dios te bendiga abundantemente.

“Tengo un fiel amigo”

TENGO UN FIEL AMIGO.
Cuando era joven nunca acepté a nadie como amigo, tenía muy buenos compañeros, pero mi concepto de la amistad era muy alto. En aquel entonces no era cristiano, hasta desilusioné a algunos que les dije: Tú eres mi compañero pero no mi amigo… Y es que en realidad había comprobado que a la corta o a la larga, la mayoría me traicionába.
El Señor Jesucristo nos dijo:
Juan 15:15 Ya no os llamaré siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor; pero os he llamado amigos, porque todas las cosas que oí de mi Padre, os las he dado a conocer.
¡Qué alegría he sentido desde que tengo al Señor como amigo!
Pero lo más hermoso es que me ayudó a cambiar mi visión y ahora tengo muchos hermanos a los que les considero mis amigos, porque como el Señor, no tengo secretos con ellos, trato que me vean tal cual soy.
En realidad, me siento afortunado de tener como amigo a mi Señor Jesús, siempre dispuesto a escucharme, paciente aunque yo no lo esté, dispuesto a perdonar mis flaquezas, mis faltas y hasta me concede siempre una nueva oportunidad. En todo momento, en el preciso instante, lo encuentro presto a consolarme, Él me ayuda a levantarme cuando tropiezo, me alienta a seguir adelante, a no desmayar, a entregar lo mejor de mí.
Por ello, puedo pasar la situación que sea, aún esta plaga que está azotando al mundo y otras mayores, porque mi amigo está conmigo.
¡Qué privilegio siento al tener al Señor como amigo!
¡Él es mi amigo fiel!
Te presento a mi amigo… Sí le entregas tu corazón, también puede ser el tuyo.
Dios les bendiga abundantemente.

“Las promesas De Dios son eternas”

LAS PROMESAS DE DIOS SON PARA SIEMPRE.
Cuantos de nosotros hemos escuchado promesas de Dios a través de Su palabra. Ellas nos animan en cada una de nuestras dificultades y nos dan palabras de aliento para seguir adelante. Sin embargo, muchas veces nos desanimamos cuando pensamos que no se van a cumplir, mucho más ahora que la desesperación por la demora y destrucción de ésta pandemia COVID-19 nos está preocupando.
Le contaba a una hermana en la fe, que llevo muchos años agarrándome de una promesa de Dios por año, he orado cada día agarrado de esa promesa, y Dios siempre la ha cumplido en mi vida, mi familia y (o) la iglesia, siempre en su tiempo.
Aprendí que las promesas de Dios son para siempre, pero… ¿Cuál debe ser nuestra reacción ante ellas?
1ro. Tenemos que creerle a Dios esa promesa.
Hebreos 11:6 dice: Pero sin fe es imposible agradar a Dios…
2do. Tenemos que esperar en Dios el cumplimiento de esa promesa.
La Biblia dice en Salmos 40:1 Pacientemente esperé a Jehová,
Y se inclinó a mí, y oyó mi clamor.
3ro. Debemos estar listos, no para lo que pedimos, si no para lo que Dios nos quiere dar.
Romanos 8:26 dice: Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles.
4to. Debemos preguntarnos: ¿Realmente estamos dependiendo de Dios?
Dios dice en Su palabra: Salmos 55:22 Echa sobre Jehová tu carga, y él te sustentará;
No dejará para siempre caído al justo.
Sabemos que estamos pasando momentos difíciles, pero es hora de que hoy nos decidamos a: Creer, esperar, confiar y depender de Él.
Ahora es el tiempo, no pierdas la oportunidad…
Recuerda: LAS PROMESAS DE DIOS SON PARA SIEMPRE.
Dios les bendiga abundantemente.

“Cuando s el tiempo de buscar De Dios”

¿CUÁNDO ES EL TIEMPO DE BUSCA DE DIOS?
Le he hablado a muchas personas acerca de la salvación, algunas de ellas me han dicho:
Todavía no es el tiempo para yo ir a la iglesia…
Otras dicen: Mientras que estén fulano y mengano que tienen un mal vivir, no voy a la iglesia, ellos son unos hipócritas…
Y otros también dicen: Tengo que estar bien para ir a la iglesia… Éstos y otras justificaciones pueden tener, pero quiero analizar con usted algo:
¿Cuándo un carro hay que llevarlo al mecánico?
Imaginemos que usted acaba de comprar un carro con todo funcionando a la perfección, y al salir del lugar donde lo compró, pasa por el mecánico para que lo arregle…
¿No le resulta esto bastante absurdo?
Sí esperamos a estar bien para ir a nuestro mecánico (Jesús) nunca vas a estar listo, así como un auto no se arregla solo, nosotros tampoco lo podemos hacer.
La Palabra de Dios dice en Hebreos 4:16 Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro.
A usted que está leyendo le aseguro:
A Jesús no le importa tu condición, Él ve el trabajo que tiene que realizar en tí. No le importa el estado de deterioro en que te encuentres, solo quiere reparar tu vida, no como tú quieres, sino como Él sabe que necesitas.
Entonces…¿Cuándo es el tiempo de buscar a Dios?
La respuesta es: ¡Ahora!
Estamos en tiempo de cuarentena producto de la Pandemia COVID-19, todo lo sucedido nos debe haber puesto a pensar, has tenido tiempo suficiente para ir a Jesús (nuestro mecánico) para que repare tu vida.
Ten un tiempo a solas con Él, el Señor quiere reparar todo lo que no está funcionando bien y hacerte nuevo.
La Biblia dice en 2º de Corintios 5:17 De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.
“Es tiempo de buscar a Dios”
Dios les bendiga abundantemente.

“La pandemia, y el desánimo”

LA PANDEMIA Y EL DESÁNIMO.
Hay momentos en que nos sentimos cansados de todo, no tenemos fuerzas, hasta se nos quita las ganas de seguir luchando, y este encierro producto de la Pandemia nos hace pensar: ¡Ya no sé qué hacer, no tengon ganas de nada!… Cuando ésto pasa, hemos caído en una especie de enfermedad que se llama: DESÁNIMO. Y ésta enfermedad, como le he llamado, no es nada nueva, algunos hombres de Dios la pasaron, por ejemplo Job llegó a decir:
Job 3:11 ¿Por qué no morí yo en la matriz,
O expiré al salir del vientre?…
Muchas personas en éste mundo llegan al suicidio por esa enfermedad que se llama DESÁNIMO.
Pero…¿Cuál es la cura para este sentimiento que nos causa pensar que ya no vale la pena nada?
Cuando pensemos que ya no hay nada que hacer, escuchemos esa voz de Dios que nos dice:
No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia.(Isaías 41:10)
Y yo veo ésta respuesta como que Jesús siempre(no algunas veces) me tiene agarrado con su mano derecha de fuerza y poder.
Sí ya sientes que no tienes fuerzas producto de lo que estás pasando en éste tiempo de Pandemia u otras circunstancias, mira lo que dice Dios:
Isaías 40:29 Él(Dios) da esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas.
Isaías 40:31 pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán.
Entonces, ¿Por qué vamos a enfermarnos con esa enfermedad llamada DESÁNIMO producto de lo que estamos pasando?
Termino recordando algo que dijo el salmista en un momento en el que el desánimo quería quitarle las fuerzas:
Salmos 43:5 ¿Por qué te abates, oh alma mía,
Y por qué te turbas dentro de mí?
Espera en Dios; porque aún he de alabarle,
Salvación mía y Dios mío…
“No te desanimes, siempre hay esperanza en Dios”
Dios les bendiga abundantemente.

“Es tiempo de hacer limpieza”

ES TIEMPO DE HACER LIMPIEZA.
Hace días vengo meditando acerca de estos tiempos de Pandemia que estamos pasando donde no nos ha quedado más remedio que encerrarnos la mayor parte de ese tiempo. Pero, veo a mi esposa como ha aprovechado para hacer limpiezas, botando cosas que ya no usamos, buscando en aquellas gavetas donde hace rato no se saca nada, para limpiar o acabar con lo que no está usándose… En fin, haciendo una buena limpieza.
La Biblia nos dice en Isaías 55:7
Deje el impío su camino, y el hombre inicuo sus pensamientos, y vuélvase a Jehová, el cual tendrá de él misericordia, y al Dios nuestro, el cual será amplio en perdonar.
Y por otra parte en 1º de Tesalonicenses 5:23
Y el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo.
Pero, mantener limpia nuestras vidas no es tan fácil, y mucho menos con nuestras fuerzas. ¿Cuántas veces hemos dicho: Hoy voy a comenzar a dejar tal hábito, y al poco tiempo volvemos a lo mismo?
Desear mantener limpia nuestra mente no se trata de querer o de autodisciplina, ni mucho menos de sacrificios o autocastigos.
Para mantener limpias nuestras vidas primeramente debemos reconocer que nosotros no podemos solos. Nuestras fuerzas no son suficientes para mantenernos firmes ante las tentaciones o los malos hábitos que hemos adquirido con el tiempo.
Entonces… ¿Cómo hacemos para limpiar nuestras vidas? Solamente a través de Jesús podemos, Él entregó su sangre poderosa para limpiarnos de todo mal.
Dice la Palabra de Dios en Hebreos 9:14 ¿cuánto más la sangre de Cristo, el cual mediante el Espíritu eterno se ofreció a sí mismo sin mancha a Dios, limpiará vuestras conciencias de obras muertas para que sirváis al Dios vivo?
No perdamos más tiempo usando remedios que no han podido solucionar nada, no luches más con tus fuerzas porque nunca lo lograrás. Busquemos al que solucionar todo desde su raíz: JESÚS.
Mateo 5:8 dice:
Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios.
En otras palabras: Con mi corazón sucio nunca veré a Dios.
Aprovecha el tiempo de cuarentena, es tiempo de hacer limpieza.
Díos les bendiga abundantemente.

“Las pequeñas cosas”

“LAS PEQUEÑAS COSAS”
He oído decir a mi esposa: “En la casa nunca se acaba”… y es verdad, siempre hay pequeñas cosas que hay que estar haciendo para mantener un funcionamiento. Para nosotros los cubanos nos es difícil, siempre hay algo que hacer, un día se te rompe una cosa, otro la otra, luego pintar, una tubería, en fin, no se termina nunca y las cosas son escasas. Así también sucede con los carros y con todo lo que uno usa cotidianamente, hay que darle mantenimiento para que su funcionamiento sea eficiente.
En éste tiempo de cuarentena producto de la COVID-19 me he puesto a pensar en nuestra vida como creyentes, cuando nos congregamos es como ese mantenimiento que le damos a nuestra vida espiritual, pero ahora que no nos congregamos ese mantenimiento hay que darlo en la casa, a solas con Dios.
Yo sé que ningún ser humano tiene en el cuerpo repuestos para cambiar, pero sí hay actitudes que debemos erradicar inmediatamente.
Cantares 2:15
Casadnos las zorras, las zorras pequeñas que arruinan la viña…
Los grandes fracasos nacen de las pequeñas cosas que descuidamos, de esas pequeñas zorras que van carcomiendo los cimientos de la vida, hasta que en un momento inesperado todo se derrumba.
Pongamos atención a esas pequeñeces que hemos descuidado en el tiempo de la Pandemia, vamos a darle el mantenimiento adecuado alimentando nuestro espíritu con la Palabra de Dios, a nuestra alma con oración y a nuestro cuerpo con obediencia. Evitemos que nuestra vida sea un montón de escombros.
Dios les bendiga abundantemente

“¿Donde estamos?”

¿DÓNDE ESTAMOS?
Alguna vez te han hecho o te has hecho esa pregunta ¿Dónde estás? O ¿Donde estoy?… A mi si me ha pasado, y ni siquiera la he podido responder, sea por ignorancia o por qué es un poco confrontativa. Pues así mismo le preguntó Dios a Adán… ¿Dónde estás tú? (Génesis 3:9) Adán estaba escondido de Dios y Dios lo confrontó con esa pregunta…
Porque el pecado hace que te escondas, el pecado no te deja ver la luz que es Cristo, el pecado te roba la paz, te infunde temor, te culpa y te señala. La verdad nos deja completamente desnudos frente a Dios, así como pasó con Adán y Eva.
En mi corta experiencia de 15 años que el Señor me llamó al ministerio, he visto esa posición en casi todos los hermanos que han estado en pecado, ellos se esconden o tratan de evitarme, y siempre, como Adán, buscan una justificación a su condición.
Génesis 3:10 Y él respondió: Oí tu voz en el huerto, y tuve miedo, porque estaba desnudo; y me escondí.
Hermanos y amigos, delante de la presencia de Dios todas las cosas están al descubierto, aún esas que creímos que nadie sabía, pero lo peor es que un día saldrán a la Luz.
Marcos 4:22 Porque no hay nada oculto que no haya de ser manifestado; ni escondido, que no haya de salir a luz.
El Señor lo sabe todo, no vale estar escondido y que venga la pregunta: ¿Dónde estás tú?
Por lo general, cuando viene esa pregunta, estamos en el lugar incorrecto, del cual muchas veces no podemos casi salir.
Tal vez éste aislamiento te ha llevado a hacer lo que no debías, y ahora andas desnudo y escondido, y Dios te pregunta: ¿Dónde estás tú?
Pero ahora sabemos que no hay nada que hacer, solo, pedir perdón a Dios, y volver nuestros ojos a Él. Si analizamos nuestro interior sabremos que en el lugar que estamos no es el correcto. Deja que Dios restaure tu vida y que sea el centro de ella.
¿Dónde estás tú? Solo tú y Dios saben la respuesta.
Dios les bendiga abundantemente.