“Varadero-Hotel Alegro Palma Real, y la habitación fantasma1310”

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Tras 12 horas de vuelo, nos encontrábamos en la cumbre de realizar nuestro sueño más deseado, el de celebrar nuestro primer mes de casados en varadero, exactamente en el Hotel; Alegro Palma Real.

La llegada fue muy anhelada luego de unos días en compañía de algunos familiares en La Habana, y tras innumerables visitas a amigos, a enfermos, y otros más.

Al fin, en nuestro primer destino, y aunque la primera imagen no fue muy agradable, nos alentamos con la típica frase del cubano: todo estará bien…

Una ves en la habitación, la cual se nos entrego a las 4:00pm, tras tres horas de nuestra llegada, y que había sido reservada con dos semanas de antelación para nuestra sorpresa al entrar estaba totalmente desorganizada, sucia, las gavetas de las mesitas de noche no tenían la agarradera para abrirlas.

Había una caja fuerte pero no llaves, el mando del tv tenía baraterías,

pero no funcionaba, y para más sorpresa, una botella de champán, pero no copas…

La atmósfera se me tornó rápidamente gris, mi esposa invadida por la emoción de bañarse en la playa, no entendía, y gracias a la paciencia, no se hecho a perder nuestra románticas vacaciones.

Salimos de la habitación con el fin de hacer un cambio, y acto seguido quise entrar nuevamente a la interesante habitación, y la tarjeta no funcionaba…

así que cambiamos muchas veces después de esa ves, la llave de la habitación 1310, nunca podré olvidar ese número…

El cambio se pospuso hasta el nuevo día, así que eso supuso dormir ahí, y continuaron apareciendo más sorpresas, las camas olían a sucio, era una combinación de sábanas sucias con humedad que provocó que no durmiera toda la noche, nunca, ni en mis peores tiempos había dormido en sábanas así, siempre critiqué a mi madre cuando mientras dormía me quitaba la ropa de cama para lavarla, pero yo anhelaba esa noche ella apareciera como hacía antes.

Bueno llego la mañana, y como ya me conocían en la recepción, no tuve que hablar mucho, y una muy amable señora me explico que a las 2:00 pm recibiría la nueva habitación, respire profundo, pues al fin me libraría de la habitación fantasma, fue así que en espera decidimos disfrutar de la hermosa playa, había olas, y nosotros sólo queríamos disfrutar la estancia, nadamos por tres largas horas, y de regreso a la misma con el fin de recoger todas nuestras pertenencias, la puerta no abría, Candela!!!!, la habitación parecía que estaba “bloqueada por el imperialismo Yanqui”, eso pensé, créanme!!!, así que nos sentamos en el piso en espera del especialista que abriría la puerta de la tan cariñosa habitación que no quería que nos fuéramos de ella…

Así que nos aliviamos con la mesa bufé, alguien nos informó tiempo después que ya estaba lista la habitación, y así fue, entramos y todo estaba listo, limpio, y aunque él tele no funcionaba, no nos estresamos pues un ángel de la camareras ya lo había reportado.

Después de un baño para eliminar el cloro de la piscina, en un momento romántico nos interrumpió el toque a la puerta, imaginen!!!, pero bueno nos trajeron el televisor, se llevaron el plasma roto, y lo sustituyeron por un panda, no tenía mando, pero al menos no tenía los botones hundidos…

Bueno mis queridos lectores, después de esta experiencia he llegado a la conclusión que todo fue resultado del bloqueo impuesto por el imperialismo Yanqui, pues nos dimos cuenta que las toallas, y todo lo que demás que no se nos dio, fue producto de la rotura de la lavandería, que tristemente también fue víctima del bloqueo.

Doy gracias a nuestro deseo de ser felices, de divertirnos, y de la paciencia, que no perdimos la cordura, pues no quisiera imaginar a donde hubiese llegado todo eso de no ser por nuestra tan paciente actitud.

Por lo demás el servicio del lugar es excelente, las personas que trabajan muy atentas, y el lugar maravilloso, pero les recuerdo que si en algún momento piensan visitar el hotel, cuidado con la habitación 1310.

Cuba.

Salud es vida.

La mujer.

El Caballero Negro.