“El Caballero de Paris”

DE CUBA: “EL CABALLERO DE PARIS”… José María López Lledín fue su verdadero nombre y llegó a Cuba procedente de la provincia de Lugo España, el 10 de diciembre de 1913 con 12 años de edad.

Trabajó como sirviente de restaurante en varios hoteles de La Habana.

Fue arrestado en 1920 y condenado a 10 años en el “Castillo del Príncipe”, por un crimen que no había cometido.

Perdió la razón y al salir de la prisión, anduvo por las calles de la Habana por muchos años. Frecuentaba el Paseo del Prado, la Avenida del Puerto, un parque cerca de la Plaza de Armas, cerca de la Iglesia de Paula, el Parque Central, por la calle Muralla, cerca de Infanta y San Lázaro y en la esquina de 12 y 23 en el Vedado. Respondió en una ocasión, cuando le preguntaron donde dormía……”PARA DORMIR LO ÚNICO QUE HACE FALTA ES TENER SUEÑO”!

Cuentan que jamás pidió nada a nadie y que incluso regalaba pequeños objetos en agradecimiento a quienes lo saludaban. ………”ES LÓGICO QUE SEA POPULAR. TODO EL MUNDO ME CONOCE, TODO EL MUNDO ME MIRA…. YO SOY LA LEYENDA QUE CAMINA, LA TRADICIÓN SAGRADA QUE RECORRE LAS CALLES”.

……..”LA HABANA ME DESLUMBRÓ COMO UNA MUJER HERMOSA. ERA MI DULCINEA Y PARA DAMA DE TALES MERECIMIENTOS, ERA NECESARIO QUE YO LE RINDIERA UN TRIBUTO GRANDE Y EXTRAORDINARIO POR ESO ME DEJÉ CRECER EL PELO Y LA BARBA”….

El 7 de Diciembre de 1977, “El Caballero” fue internado en el Hospital Psiquiátrico de La Habana, por su estado físico deplorable. Estuvo ahí por 8 años, al cuidado de Enfermeras y Médicos, que le hicieron decir, que ese lugar era su “PARAÍSO TERRENAL”.

Murió el 11 de Julio de 1985 a la edad de 86 años.

Antes de morir, cuenta el Dr. Luis Calzadilla en su libro titulado “Yo soy el Caballero de París” que José María López Lledín le dijo:….. “POR FAVOR, NO ME LLAMES MÁS CABALLERO. YA NO SOY EL CABALLERO DE PARÍS. ESTOS NO SON TIEMPOS DE ARISTÓCRATAS NI DE CABALLEROS ANDANTES”.

Fue enterrado en el cementerio de Santiago de las Vegas en La Habana y sus restos fueron exhumados a pedido de Eusebio Leal, el historiador de la Ciudad de La Habana y transferidos al convento de San Francisco de Asís.

“Por eso:….Dice Eusebio Leal……sus huesos descansan en una urna de la húmeda cripta de la Basílica Menor de San Francisco, donde personas amigas los depositaron y a las puertas del templo, la obra escultórica de José Villa Soberón

– (Pulidas las mejillas, las barbas, la mano gentil y gastado el zapato por caricias cotidianas)– parece reiniciar el andar peregrino, a cualquier hora del día y de la noche. El que no se haya colocado inscripción alguna en este sitio tiene una explicación. Y es mi arraigada convicción de que han de ser sucesivas generaciones las que cuenten la historia del Caballero de Paris y expandan hasta el infinito su leyen

Cuba.

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