“Ser mejores cada día”


Hay cristianos que todavía no han aprendido a valorar lo que son, no valoran que son hijos del Rey de Reyes y por lo tanto príncipes y coherederos con Cristo del reino celestial.
También están los que confunden humildad con mediocridad, y se creen que siendo mediocres en sus actividades o emprendimientos son humildes, cuando en realidad para ser humilde ante el Señor, primero hay que desarrollar una vida de logros y éxitos para mantenerse pequeño frente a todo lo logrado, ya que la humildad del cristiano es la capacidad de morir a sí mismo para que Cristo sea quien se manifieste en su vida.
Los cambios guiados por el Señor a través de Su Palabra son los que nos hacen mejores, tanto en lo espiritual, como en lo familiar, o en lo ministerial; y no miremos a nuestro lado para desentendernos pues todos tenemos cosas por cambiar para mejorar nuestra relación con el Señor porque todos siempre podemos ser mejores para la gloria de Dios, para nuestra propia bendición y para testimonio a los demás, y es eso lo que nos convertirá en la sal de la tierra y la luz del mundo.
El presente es un tiempo difícil, conflictivo en todos los aspectos, pero a pesar de los conflictos y las pruebas que podamos estar pasando, como hijos de Dios “sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados”( Romanos 8, 28).
Este es el tiempo en que el Señor te llama para que hagas los cambios necesarios e incorpores las mejoras que te convertirán en ese verdadero hijo de Dios que Él quiere que seas, y de esta forma logres mejorar en todo para convertirte en un cristiano exitoso diez veces mejor que lo que venías siendo.
Dios les bendiga abundantemente.