“Un viaje no fatal, gracias a la oración”

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Así eran mis vivencias en el verde. Nunca olvido la primera ves que me fui a un terreno, fue en Pinar Del Río.

El ejercicio que haríamos se llamaba, Misión Rubí, y básicamente consistía en buscar, y presentar en mapas todas las cuevas, y funnias en una llamada Los tumbos.

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Nuestra unidad se preparó para dicho vieja, todo cuanto necesitábamos los reclutas, fusiles, y otras cosas que componen el equipo combativo. Así que nos preparamos, y recuerdo que antes de partir me acosté en el suelo del viejo ómnibus, y le pedí a Dios que guardara nuestro viaje, y así él lo hizo…

Salimos al medio día, era mi primera ves en Pinar, deseaba desde niño visitar dicho lugar de mi país, y así fue, una ves salimos de Havana campo, y entramos en la zona montañosa, me levanté del suelo, y me senté en uno de los asientos justo en la ventanilla. Siempre he sido alguien amante de viajar, el medio de transporte para mi no tiene importancia cuando se trata de disfrutar de un viaje, y así lo hice.

Era impresionante ver las grandes elevaciones, el verde paisaje, las personas a caballo, gente diferente, las casas de tablas de Palma, en fin algo realmente hermoso para mi.

Recuerdo haber sentido nuestro ómnibus con un poco de ruido al subir una gran pendiente, y al bajarla recuerdo que lo hicimos muy rápido, noté un poco de nerviosismo dentro, pero yo seguí disfrutando del paisaje, y recuerdo ver a la orilla del camino una cruz, era una especie de monumento a alguien que había muerto en el lugar, capto mi atención por que la cruz decía; Yo soy la Resurrección y la vida, el que cree en mi aunque este muerto vivirá, Juan 11:25, nunca más olvide esa cita bíblica. Llegamos a nuestro destino justamente al pie de la gran pendiente, descendimos, y recuerdo haber visto mucha presión, y nerviosismo en todos, pregunté qué sucedía, y el Capitán Erasmo Quialas me dijo, no te diste cuenta que la guagua perdió los frenos en la loma?, para mi fue una gran sorpresa, nunca me di cuenta, todos estaban muy nerviosos, yo ni me enteré, después supe que en ese lugar habían pedido la vida unos cristianos que regresaban de La Habana tras una convención, y el monumento que yo había visto, era en memoria de ellos. Llegue a la conclusión que así como esa ves dedique mi tiempo de oración a encomendarme en las manos del que todo lo puede, así debía ser siempre, y eso ha sido un hecho hasta el día de hoy.

Pero estimado lector tengo más de, de esas vivencias, mucho para ti.

Continuación.

La mujer.

Entradas variadas.

Mi biblioteca.

La historia De Dios en mi.

El Caballero Negro.